Termas y Temperatura del Agua: El Riesgo de Legionella que Ningún Huésped Conoce
Publicado por Juan Pablo Andueza de la Fuente en

Las termas son uno de los destinos turísticos más valorados de Chile — desde las aguas termales de la Araucanía hasta los complejos de Puyehue, Chillán o el norte andino. Lo que pocas personas saben al sumergirse en esas aguas es que la temperatura no es solo una cuestión de confort: es el parámetro más crítico de seguridad sanitaria de toda la instalación.
El agua termal caliente, los jacuzzis, las piscinas temperadas y los sistemas de agua caliente sanitaria de los hospedajes asociados comparten una característica que los convierte en un entorno potencialmente favorable para ciertos microorganismos: temperaturas que con frecuencia caen en el rango de multiplicación activa de Legionella pneumophila — la bacteria responsable de la legionelosis, una neumonía grave que se transmite por inhalación de aerosoles de agua contaminada.
El Agua Termal y el Riesgo de Legionella
Legionella pneumophila es una bacteria que existe naturalmente en fuentes de agua. En sistemas de agua artificial — tuberías, tanques de almacenamiento, jacuzzis, torres de enfriamiento — puede proliferar hasta niveles peligrosos cuando encuentra las condiciones adecuadas. El factor más determinante de su crecimiento es la temperatura:
Entre 25°C y 45°C es la zona de multiplicación activa, con óptimo alrededor de 35-37°C. Por sobre los 60°C, la bacteria se inactiva en minutos. Por bajo los 20°C, el crecimiento es muy lento.
Las termas presentan un desafío particular: el agua de origen geotérmico emerge típicamente a temperaturas altas — entre 40°C y 80°C dependiendo de la fuente — y debe mezclarse con agua fría para alcanzar temperaturas tolerables para el uso recreativo. Ese proceso de mezcla puede crear zonas dentro de la red de distribución donde el agua se estabiliza exactamente en el rango de multiplicación de Legionella — especialmente en tuberías de largo recorrido o en puntos de estancamiento donde el agua no circula activamente.
Los Puntos Críticos de una Instalación de Termas
Un complejo termal moderno tiene múltiples puntos donde el riesgo de Legionella debe gestionarse activamente:
Las piscinas y pozas de inmersión son el punto más visible pero no necesariamente el más crítico — el agua circula continuamente y el tratamiento químico es más fácil de mantener. El mayor riesgo está en las zonas de menor circulación.
Los jacuzzis y spas son el punto de mayor riesgo: generan aerosoles constantemente a temperatura corporal, exactamente el rango de multiplicación de Legionella, y los usuarios inhalan esos aerosoles durante toda la sesión. El biofilm que se forma en las superficies internas del sistema de jets es un reservorio ideal para la bacteria.
La red de agua caliente sanitaria de los hospedajes y cabañas asociados al complejo termal es frecuentemente el punto menos monitoreado. Las tuberías de agua caliente que no se usan durante períodos prolongados — habitaciones desocupadas, duchas secundarias — acumulan agua estancada en el rango de temperatura de Legionella. Una ducha que no se usa durante una semana puede generar condiciones de riesgo que afectan al siguiente huésped.
Los sistemas de nebulización y tratamiento de aire presentes en algunos spas y áreas de relajación son puntos adicionales de riesgo — generan aerosoles de agua que, si el sistema no se mantiene correctamente, pueden ser vectores de transmisión.
La Normativa Aplicable en Chile
En Chile, las instalaciones acuáticas de uso público — incluyendo complejos termales — están sujetas a la fiscalización del SEREMI de Salud bajo el DS N° 209 del MINSAL (Reglamento sobre condiciones sanitarias y de seguridad en piscinas de uso público) y las normativas sanitarias de establecimientos de alojamiento turístico.
Para el control de Legionella, las guías técnicas del MINSAL y las directrices de la OMS establecen que los sistemas de agua caliente deben mantenerse a temperaturas que inhiban la multiplicación bacteriana — generalmente por encima de 60°C en los sistemas de almacenamiento y distribución caliente — o implementar programas de tratamiento con biocidas cuando la temperatura operacional está en el rango de riesgo.
El monitoreo continuo de temperatura es la herramienta que permite verificar que esas condiciones se mantienen — y documentarlo ante el SEREMI cuando realiza una inspección.
El Programa de Control: Temperatura, Química y Registro
Un programa efectivo de control del riesgo de Legionella en un complejo termal combina tres elementos:
Control de temperatura: Mantener el agua de almacenamiento y distribución caliente a temperatura que inhiba la multiplicación bacteriana. Monitorear continuamente la temperatura en los puntos críticos — salida del tanque de agua caliente, retorno de la red de distribución, temperatura de los jacuzzis — para detectar variaciones que creen condiciones de riesgo. Un data logger de temperatura en cada punto crítico registra el historial completo con timestamp exacto.
Control químico: Mantener niveles efectivos de biocidas en los sistemas donde la temperatura no puede mantenerse en el rango inhibitorio. La efectividad de los biocidas es dependiente de la temperatura y el pH — el monitoreo de temperatura permite anticipar cuándo el tratamiento químico necesita ajuste.
Protocolo de purga periódica: Las duchas y grifos que no se usan regularmente deben purgarse periódicamente con agua a temperatura suficiente para inactivar Legionella. Ese protocolo debe estar documentado con registros de fecha, hora y temperatura del agua de purga.
El Argumento Reputacional: un Brote de Legionelosis en un Complejo Termal
Un brote de legionelosis asociado a un complejo termal tiene consecuencias que van más allá de las sanciones sanitarias. La cobertura mediática de un brote de este tipo — especialmente si afecta a turistas extranjeros — puede generar un impacto reputacional que dure años. La legionelosis no es una intoxicación alimentaria que los medios cubren brevemente: es una neumonía potencialmente grave, con hospitalización y en algunos casos mortalidad, que genera titulares de largo alcance.
La inversión en un sistema de monitoreo continuo de temperatura del agua en los puntos críticos de un complejo termal es marginal comparada con el costo potencial de ese escenario.
Preguntas Frecuentes
¿A qué temperatura debe mantenerse el agua en un jacuzzi de termas para prevenir Legionella?
El agua de uso recreativo en jacuzzis generalmente opera entre 36°C y 40°C — exactamente el rango de multiplicación activa de Legionella. En ese contexto, el control químico con biocidas y el monitoreo continuo de temperatura son los mecanismos de prevención. La temperatura del agua por sí sola no puede mantenerse sobre 60°C en un jacuzzi de uso recreativo — por eso el tratamiento químico es indispensable.
¿Qué hace que las termas sean más riesgosas que una piscina convencional?
La combinación de temperatura más alta, generación constante de aerosoles por los jets, y la presencia de biofilm en las superficies internas del sistema de circulación. Además, el agua termal de origen geotérmico puede aportar nutrientes que favorecen el crecimiento microbiano en la red de distribución si no se trata adecuadamente.
¿Con qué frecuencia debe verificarse la temperatura del agua en un complejo termal?
El monitoreo debe ser continuo, no puntual. Las variaciones de temperatura que crean condiciones de riesgo pueden ocurrir en cualquier momento — especialmente cuando el sistema opera con demanda variable a lo largo del día. Un data logger registra el historial completo con timestamp exacto para todos los puntos críticos.
¿Tu complejo termal o spa necesita implementar monitoreo continuo de temperatura del agua para gestionar el riesgo de Legionella y cumplir con la normativa del SEREMI de Salud? Contáctanos aquí y nuestros expertos te ayudarán.
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- Etiquetas: aguas termales, jacuzzi, legionella, monitoreo, seremi, spa, temperatura agua, termas