Archivos Históricos y Bibliotecas Patrimoniales: Las Condiciones que el Papel y el Pergamino No Perdonan

Publicado por Juan Pablo Andueza de la Fuente en

Data logger de temperatura y humedad instalado en depósito de archivo histórico chileno monitoreando condiciones de conservación de documentos patrimoniales

Hay documentos en los archivos de Chile que no pueden recuperarse si se dañan. Las actas del Cabildo colonial, las cartas de los libertadores, los mapas cartográficos de la exploración del territorio, los registros parroquiales de los siglos XVII y XVIII — cada uno es único, irrepetible y extremadamente sensible a las condiciones ambientales en que se almacena. El papel envejece, la tinta se oxida, el pergamino se reseca y quiebra, el cuero se endurece y descama — todos estos procesos son acelerados o aminorados directamente por la temperatura y la humedad relativa del ambiente de almacenamiento.

Y la mayoría de los archivos históricos y bibliotecas patrimoniales de Chile no tiene un sistema de monitoreo continuo que registre esas condiciones.

La Ciencia del Deterioro: Por Qué el Papel y el Pergamino Son Tan Vulnerables

Los materiales que conforman el patrimonio documental — papel, pergamino, cuero, encuadernaciones de madera y tela — son de origen orgánico y tienen una característica común: absorben y liberan vapor de agua del ambiente en respuesta a los cambios de temperatura y humedad relativa. Ese proceso de absorción y desorción, repetido cíclicamente durante décadas, genera tensiones mecánicas que degradan la estructura de los materiales de forma progresiva.

El papel de celulosa — el soporte de la mayoría de los documentos históricos — sufre dos procesos de degradación principales. La acidificación es una reacción química que genera ácidos en el papel y destruye las cadenas de celulosa, tornando el papel frágil y amarillento. Este proceso es acelerado por temperatura alta y humedad relativa alta — por encima del 65%HR, las condiciones para la acidificación son óptimas. La deformación mecánica — ondulaciones, deformaciones y roturas — es consecuencia directa de los ciclos de humectación y secado que ocurren con las variaciones de temperatura y humedad.

El pergamino — elaborado a partir de piel animal sin curtir — es especialmente sensible a la humedad. A humedad alta se expande y se deforma. A humedad baja se contrae y se vuelve rígido y quebradizo. En documentos con escritura a tinta o con iluminaciones en pigmentos, esas deformaciones generan cuarteados y desprendimientos de la capa de escritura que ningún proceso de restauración puede revertir completamente.

Las fotografías históricas — daguerrotipos, albúminas, gelatino-bromuro — tienen sus propios rangos de temperatura y humedad críticos, distintos a los del papel. Los gelatino-bromuros que forman la mayoría del archivo fotográfico del siglo XX son especialmente vulnerables a la humedad alta, que puede generar proliferación de hongos y manchas permanentes.

Las Condiciones que la Norma Internacional Establece

Los estándares internacionales de conservación de archivos y bibliotecas — establecidos por el Consejo Internacional de Archivos (ICA), la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios (IFLA) y el Instituto de Conservación Getty — definen rangos de temperatura y humedad relativa diferenciados según el tipo de material:

Para papel, libros y documentos gráficos: temperatura entre 15°C y 20°C, humedad relativa entre 45% y 55%, con variaciones máximas de ±2°C y ±5%HR en 24 horas. La estabilidad es tan importante como el rango — las fluctuaciones son más dañinas que un valor levemente fuera del óptimo.

Para fotografías en blanco y negro: temperatura entre 10°C y 18°C, humedad relativa entre 30% y 40%. Los menores rangos de humedad respecto al papel reflejan la mayor sensibilidad de los materiales fotográficos a la degradación por humedad.

Para material audiovisual y magnético: temperatura entre 8°C y 18°C, humedad relativa entre 30% y 50%, con especial atención a la ventilación para prevenir la acumulación de gases de degradación.

Para almacenamiento mixto de largo plazo: cuando no es posible separar los materiales, el Consejo Internacional de Archivos recomienda como compromiso una temperatura de 18°C y 50%HR, que no es el óptimo para ningún material específico pero minimiza el daño para el conjunto.

El Doble Riesgo del Archivo Histórico Chileno: Sismos y Microclimas

Los archivos históricos de Chile enfrentan dos desafíos ambientales específicos que los estándares internacionales no contemplan con suficiente detalle:

Los sismos generan daño mecánico directo en documentos frágiles, pero también pueden comprometer los sistemas de climatización y generar infiltraciones de agua que elevan abruptamente la humedad relativa del depósito. Un evento sísmico seguido de varias horas de humedad elevada puede causar daño significativo en documentos que estaban correctamente almacenados. El monitoreo continuo de temperatura y humedad después de un evento sísmico permite detectar esas variaciones y activar medidas correctivas antes de que el daño se acumule.

Los microclimas dentro de un mismo depósito son más comunes de lo que parece. La zona cercana a una pared exterior puede tener condiciones muy distintas a la zona central del depósito. Las estanterías próximas al suelo pueden tener mayor humedad que las superiores. Los documentos almacenados cerca de ventanas con iluminación natural sufren exposición a radiación UV y fluctuaciones térmicas diarias que no afectan al resto de la colección. Sin monitoreo en múltiples puntos del depósito, esas variaciones son invisibles.

El Argumento Presupuestario para Archivos con Recursos Limitados

La mayoría de los archivos históricos y bibliotecas patrimoniales de Chile opera con presupuestos ajustados que no permiten inversiones en sistemas de climatización de alto costo. El argumento para priorizar el monitoreo ambiental en ese contexto es directo:

El costo de un data logger de temperatura y humedad en cada área del depósito es una fracción mínima del valor cultural e histórico de lo que protege. Y la información que genera no es solo una alarma cuando algo sale mal — es el diagnóstico que permite al equipo de conservación saber dónde concentrar los esfuerzos de mejora, justificar inversiones en climatización ante las autoridades institucionales y demostrar a los fondos concursables que el archivo tiene un programa de conservación preventiva activo.

Preguntas Frecuentes

¿Cuál es la humedad relativa óptima para almacenar documentos históricos en papel?

Entre 45% y 55%HR, con variaciones máximas de ±5%HR en 24 horas. La estabilidad es tan crítica como el rango — los ciclos repetidos de humectación y secado generan más daño que un valor levemente fuera del óptimo mantenido de forma estable.

¿El pergamino y el papel requieren las mismas condiciones de almacenamiento?

El pergamino es más sensible a la humedad que el papel — se expande a humedad alta y se contrae y quiebra a humedad baja. En depósitos mixtos, el rango de compromiso recomendado por el Consejo Internacional de Archivos es 18°C y 50%HR, que minimiza el daño para el conjunto sin ser el óptimo para ningún material específico.

¿Cada cuánto tiempo debe revisarse el sistema de climatización de un archivo histórico?

El mantenimiento preventivo del sistema de climatización debe ser semestral como mínimo. Sin embargo, el monitoreo continuo de temperatura y humedad es independiente del mantenimiento del sistema — detecta cuándo el sistema no está rindiendo correctamente entre las mantenciones programadas, permitiendo intervenir antes de que la desviación acumule daño en los documentos.

¿Tu archivo histórico o biblioteca patrimonial necesita implementar monitoreo continuo para proteger sus colecciones y justificar sus condiciones de conservación ante fondos culturales? Contáctanos aquí y nuestros expertos te ayudarán.


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