Bancos de Leche Materna: El Control de Temperatura que Protege un Recurso que No se Puede Reponer Instantáneamente

Publicado por Juan Pablo Andueza de la Fuente en

Banco de leche materna hospitalario chileno con pasteurizador Holder y data logger referencial de temperatura monitoreando proceso de congelación y pasteurización

Un Banco de Leche Humana (BLH) recibe leche materna donada por madres que producen más de la que sus propios hijos consumen, y la procesa para poder entregarla de forma segura a recién nacidos prematuros o de bajo peso cuyas madres no pueden amamantar directamente —uno de los grupos de pacientes más vulnerables de cualquier sistema de salud. Cada mililitro de esa leche pasa por un proceso donde la temperatura se controla en al menos cuatro momentos distintos: la recolección en el hogar de la donante, el transporte hasta el banco, la pasteurización, y el almacenamiento posterior hasta su uso. Un error de temperatura en cualquiera de esas etapas puede comprometer tanto la seguridad microbiológica de la leche como sus propiedades nutricionales e inmunológicas —el motivo mismo por el que la leche materna se prefiere sobre la fórmula para estos pacientes.

La Recolección y el Transporte: El Primer Punto Crítico

La leche materna donada debe congelarse inmediatamente después de la extracción en el hogar de la donante, generalmente a -20°C o menos, y mantenerse congelada durante todo el traslado hasta el banco de leche. Ese requisito genera un desafío logístico específico: a diferencia de un producto farmacéutico que se despacha desde un centro de distribución controlado, la leche materna donada sale de hogares particulares, frecuentemente sin equipos de transporte especializados, dependiendo de coolers domésticos con hielo o gel refrigerante que las propias donantes o el personal de recolección del banco deben gestionar correctamente.

Un lapso en la cadena de frío durante ese primer tramo —la leche que se descongela parcialmente antes de llegar al banco— no siempre es detectable a simple vista, pero puede generar proliferación bacteriana que compromete la seguridad del producto antes incluso de que comience el proceso de pasteurización que debería eliminarla.

La Pasteurización Holder: El Proceso Central de Seguridad Microbiológica

El método estándar internacional para pasteurizar leche humana donada es la pasteurización Holder: calentamiento a 62,5°C durante 30 minutos, seguido de enfriamiento rápido. Este proceso —desarrollado específicamente para preservar el máximo de componentes bioactivos de la leche humana mientras elimina los patógenos relevantes (incluyendo VIH, citomegalovirus, y bacterias patógenas)— es más suave que la pasteurización estándar de leche de vaca, precisamente porque busca preservar propiedades inmunológicas y nutricionales que la leche materna tiene y la fórmula infantil no puede replicar completamente.

El control de temperatura durante la pasteurización Holder debe ser preciso en ambas direcciones: por debajo de 62,5°C, la eliminación de patógenos puede ser insuficiente; por encima de esa temperatura o con tiempos de exposición más prolongados de lo necesario, se degradan progresivamente componentes bioactivos valiosos —inmunoglobulinas, enzimas, factores de crecimiento— que son precisamente la razón por la que se prefiere leche materna pasteurizada sobre fórmula para pacientes neonatales de alto riesgo.

Documentar con precisión la curva completa de temperatura de cada ciclo de pasteurización —no solo verificar que se alcanzó el punto de temperatura, sino registrar continuamente toda la curva de calentamiento, meseta y enfriamiento— es un requisito de calidad que los bancos de leche de mayor estándar técnico incorporan como parte de su sistema de gestión de calidad, siguiendo lineamientos similares a los establecidos por la Red Iberoamericana de Bancos de Leche Humana (IberBLH), de la cual Chile forma parte activa.

El Almacenamiento Post-Pasteurización: Congelación de Largo Plazo

Después de pasteurizada, analizada microbiológicamente y aprobada para uso, la leche se almacena congelada —generalmente a -20°C en congeladores dedicados exclusivamente a este propósito— hasta su distribución a las unidades neonatales que la requieren. El período de almacenamiento puede extenderse varios meses, lo que exige monitoreo continuo y confiable durante todo ese tiempo, no solo verificaciones puntuales.

Una falla del sistema de congelación no detectada a tiempo —similar a los escenarios descritos en otros artículos de esta serie sobre farmacias hospitalarias— puede comprometer un inventario completo de leche donada, que representa no solo un costo de reposición sino la pérdida de un recurso que depende enteramente de la generosidad de las donantes y que no puede reponerse instantáneamente ante la demanda de las unidades neonatales.

El Marco de Referencia en Chile

Chile cuenta con Bancos de Leche Humana operando dentro del sistema de salud público, alineados con los estándares técnicos desarrollados por el Programa Nacional de Bancos de Leche Humana de Brasil —referente técnico regional adoptado ampliamente en Latinoamérica— y con la participación activa en la Red Iberoamericana de Bancos de Leche Humana. Estos estándares incluyen protocolos detallados de control de temperatura en cada etapa del proceso, desde la recolección hasta la distribución final a las unidades de neonatología.

Un sistema de monitoreo continuo de temperatura, tanto en los congeladores de leche cruda y pasteurizada como en el pasteurizador mismo durante cada ciclo, es la herramienta que permite a un Banco de Leche Humana generar la documentación completa que respalda el cumplimiento de esos estándares y protege un recurso que, por su naturaleza donada y su rol en el cuidado de los pacientes más vulnerables, exige el más alto nivel de rigor en su gestión.

Preguntas Frecuentes

¿A qué temperatura se pasteuriza la leche materna donada y por qué es diferente a la pasteurización de leche de vaca?

Mediante el método Holder: 62,5°C durante 30 minutos. Es más suave que la pasteurización HTST de leche de vaca (72°C por 15 segundos) porque busca eliminar patógenos preservando al máximo los componentes bioactivos —inmunoglobulinas, enzimas, factores de crecimiento— que son la razón principal por la que se prefiere leche materna sobre fórmula infantil para pacientes neonatales de alto riesgo.

¿A qué temperatura debe congelarse la leche materna donada antes de llegar al banco de leche?

A -20°C o menos, inmediatamente después de la extracción en el hogar de la donante, manteniéndose congelada durante todo el traslado hasta el banco. Un lapso en esa cadena de frío puede generar proliferación bacteriana no siempre detectable a simple vista antes del proceso de pasteurización.

¿Qué componentes de la leche materna se ven afectados si la pasteurización supera la temperatura o el tiempo especificado?

Componentes bioactivos como inmunoglobulinas, enzimas y factores de crecimiento se degradan progresivamente con exposición a temperatura o tiempo excesivos durante la pasteurización. Por eso el control de temperatura debe ser preciso en ambas direcciones: insuficiente para eliminar patógenos, o excesivo y degrada las propiedades que hacen valiosa a la leche materna sobre otras alternativas.

¿Tu banco de leche materna o unidad neonatal necesita implementar monitoreo continuo de temperatura para su proceso de pasteurización y almacenamiento? Contáctanos aquí y nuestros expertos te ayudarán.


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