El Mayor Desastre de Mortalidad de Salmón por Algas del Mundo Ocurrió en Chile: 27 Millones de Peces y USD $800 Millones en Pérdidas
Publicado por Juan Pablo Andueza de la Fuente en

En marzo de 2016, una floración de la microalga Pseudochattonella verruculosa se desarrolló en los fiordos de la Región de Los Lagos, coincidiendo con un fuerte fenómeno de El Niño que generó aguas cálidas, estratificadas y prácticamente estancadas en sistemas de fiordos con tiempos de renovación de hasta 200 días. El resultado fue el mayor evento de mortalidad por algas en peces cultivados jamás registrado a nivel mundial: aproximadamente 27 millones de salmones y truchas muertos, cerca de 39.000 toneladas, con pérdidas estimadas en USD $800 millones.
Ese evento no fue una anomalía aislada. Chile ha experimentado episodios significativos de floraciones algales nocivas (FAN) en 2021, 2023 y 2024 —cada uno con menor magnitud que el de 2016, pero con el mismo patrón de fondo: condiciones de temperatura oceánica anómala que favorecen el crecimiento explosivo de microalgas, seguidas de mortalidad masiva de salmones por asfixia, toxicidad o daño branquial, según la especie de alga involucrada.
El Evento de 2021: Cuando el Patrón se Repitió en el Fiordo Comau
A fines de marzo de 2021, se registró una floración de Heterosigma akashiwo en el fiordo Comau, Región de Los Lagos, que generó mortalidad masiva de salmones en múltiples centros de cultivo debido al elevado poder ictiotóxico de la especie. El evento se extendió también a los canales Puyuhuapi y Jacaf en la Región de Aysén. En menos de un mes, la mortalidad acumulada superó las 5.500 toneladas —una cantidad de biomasa que, según describió una columna de opinión en Ladera Sur, llenaría más de 450 camiones de basura.
Sernapesca reportó que 15 centros de cultivo fueron afectados, con cerca de 7,1 millones de peces trasladados de emergencia hacia otros centros para intentar salvarlos. Una de las empresas afectadas, Camanchaca, estimó sus propias pérdidas en USD $4,4 millones —solo para esa compañía, en ese evento específico.
Los científicos que estudiaron el evento coincidieron en que las condiciones que lo gatillaron eran previsibles: el verano de 2021 fue el segundo más seco de los últimos 70 años en la Patagonia chilena, generando condiciones de baja mezcla vertical de la columna de agua y temperaturas superficiales más cálidas de lo habitual —condiciones que favorecen exactamente el tipo de floración explosiva que ocurrió.
Un Patrón que se Repite: 2023 y 2024
En noviembre de 2023, una floración de Thalassiosira pseudonana en el Estuario de Reloncaví provocó la pérdida de aproximadamente 1.500 toneladas de salmón en 18 centros de cultivo. Apenas semanas después, a inicios de enero de 2024, una nueva floración —esta vez de Pseudochattonella— generó la muerte de cerca de 3.800 toneladas adicionales, afectando a cuatro salmoneras distintas: Blumar, AquaChile, Mowi y Multi X.
El patrón es consistente: cada evento coincide con condiciones oceanográficas de temperatura elevada y baja renovación de agua en los fiordos —el mismo tipo de anomalía térmica que gatilló el desastre de 2016, repitiéndose a menor escala pero con la misma causa raíz.
Lo que este Patrón Revela sobre el Monitoreo Térmico en la Industria
Un aspecto que los propios reportes de la industria reconocen es que las condiciones que preceden a una floración —temperatura oceánica elevada, baja renovación de agua, reducción del oxígeno disuelto— generalmente son detectables antes de que la floración alcance su punto crítico. Según una publicación especializada del sector, la mayoría de los centros de cultivo monitorean el oxígeno disuelto con uno o pocos puntos de medición fijos —una limitación de cobertura espacial similar a la que un mapeo térmico bien ejecutado busca resolver en otros contextos industriales: un único punto de medición no captura la variabilidad real de un cuerpo de agua, especialmente en sistemas de fiordos con estratificación térmica compleja.
El Reglamento Ambiental para la Acuicultura (RAMA) exige que los centros de cultivo cuenten con planes de acción específicos ante contingencias de floraciones algales nocivas, pero la efectividad de esos planes depende directamente de la calidad y densidad de los datos ambientales disponibles para activarlos con la anticipación suficiente. Cuando la mortalidad ya es visible en la superficie del agua, la ventana de intervención —trasladar peces, reducir densidad, activar oxigenación de emergencia— generalmente ya se está cerrando.
El Costo Acumulado de un Riesgo Estructural, No Ocasional
Sumando únicamente los eventos documentados de 2016, 2021, 2023 y 2024, la industria salmonicultora chilena ha reportado pérdidas de biomasa que superan las 75.000 toneladas de salmón, con el evento de 2016 solo estimado en USD $800 millones. Esa cifra no incluye el costo ambiental de la descomposición de esa biomasa en los ecosistemas de fiordo, ni el costo logístico de su retiro y disposición —un desafío operacional que, en el evento de 2016, superó la capacidad instalada de las plantas de procesamiento de residuos de la región.
Como señalan los expertos consultados en distintos reportes, este patrón de eventos recurrentes —2016, 2021, 2023, 2024— sugiere que las floraciones algales nocivas deben considerarse un riesgo estructural de la industria en las condiciones oceanográficas actuales, no una anomalía puntual. Y frente a un riesgo estructural, la calidad y densidad del monitoreo ambiental —temperatura, oxígeno disuelto, en múltiples profundidades y puntos del centro de cultivo, no en uno solo— es la herramienta que determina si la próxima floración se detecta con margen suficiente para actuar, o se descubre cuando la mortalidad ya es masiva.
Un sistema de monitoreo continuo de temperatura en múltiples profundidades de la columna de agua, correlacionado con los datos de oxígeno disuelto, es precisamente el tipo de infraestructura de datos que permite a un centro de cultivo anticipar las condiciones que históricamente han precedido a los eventos de floración más severos de la industria chilena.
Preguntas Frecuentes
¿Cuál fue el evento de mortalidad de salmón por algas más grave registrado en Chile?
El evento de marzo de 2016 en la Región de Los Lagos, causado por una floración de Pseudochattonella verruculosa coincidente con un fuerte fenómeno de El Niño. Generó la muerte de aproximadamente 27 millones de salmones y truchas —cerca de 39.000 toneladas— con pérdidas estimadas en USD $800 millones. Sigue siendo el mayor evento de mortalidad por algas en peces cultivados registrado a nivel mundial.
¿Por qué las condiciones de temperatura oceánica favorecen las floraciones algales nocivas en los fiordos chilenos?
Las aguas cálidas y estratificadas, con baja mezcla vertical y baja renovación —como las que se generan en veranos secos o durante fenómenos de El Niño— crean condiciones ideales para el crecimiento explosivo de ciertas microalgas. En sistemas de fiordos con tiempos de renovación de hasta 200 días, esas condiciones pueden mantenerse por períodos prolongados, dando tiempo suficiente para que una floración alcance proporciones catastróficas.
¿Con cuántos puntos de medición monitorean típicamente los centros de cultivo de salmón en Chile las condiciones de su columna de agua?
Según reportes especializados del sector, la mayoría de los centros monitorean el oxígeno disuelto con uno o pocos puntos de medición fijos —una cobertura que puede no capturar la variabilidad real de temperatura y oxígeno en un cuerpo de agua con estratificación vertical compleja, especialmente en sistemas de fiordos donde las condiciones pueden variar significativamente entre la superficie y capas más profundas.
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- Etiquetas: chile, fan, floración algal, mortalidad masiva, salmonicultura, sernapesca, temperatura oceánica


